CANARIAS

La Graciosa

Calles de arena, volcanes ocres y aguas turquesa: la isla habitada más pequeña de Canarias, ante Lanzarote.

⚠️ Los horarios, tarifas y condiciones de acceso pueden cambiar sin previo aviso, por motivos ajenos a nuestra voluntad (temporada, meteorología, decisiones de las compañías, de los establecimientos o de las autoridades locales). Antes de cada salida, conviene comprobar la información con las autoridades competentes y los proveedores correspondientes.

La Graciosa es la isla habitada más pequeña de Canarias, reconocida oficialmente como la octava isla del archipiélago en 2018. A unos 25 minutos en ferry desde Órzola, en el extremo norte de Lanzarote, no tiene carreteras asfaltadas ni coches particulares: su pueblo, Caleta de Sebo, y el caserío de Pedro Barba tienen calles de arena que se recorren a pie, en bicicleta o en taxi 4x4. Entre volcanes ocres, playas salvajes como La Francesa o Las Conchas y aguas protegidas por una gran reserva marina, se puede visitar en un día, aunque lo ideal es quedarse varias noches al ritmo de los pescadores.

Conocer el destino

¿Dónde está La Graciosa?

La Graciosa se encuentra al noreste del archipiélago canario, justo frente a la punta norte de Lanzarote, de la que solo la separa un estrecho brazo de mar llamado El Río. Mide 8 km de largo por 4 km de ancho, tiene unos 29 km² y algo más de 700 habitantes, casi todos en Caleta de Sebo, el puerto y único pueblo de verdad. Administrativamente pertenece al municipio de Teguise, en Lanzarote. En 2018 el Senado la reconoció como la octava isla habitada de Canarias.

Su relieve es el de una isla volcánica árida: varios conos se alzan sobre llanuras de arena y lava, como las Agujas Grandes, punto más alto con 266 metros, las Agujas Chicas, la montaña del Mojón y la famosa Montaña Amarilla, cuyos estratos amarillos caen al mar. Al norte se encuentran los islotes de Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste, deshabitados y estrictamente protegidos. Todos juntos forman el archipiélago Chinijo, del que La Graciosa es la única tierra habitada de forma permanente.

Historia y cultura

Historia y cultura

Durante siglos casi deshabitada, La Graciosa fue tomada para la Corona de Castilla en 1402 por el normando Juan de Bethencourt, al inicio de la conquista de Canarias. Durante mucho tiempo solo la visitaron pescadores de paso y pastores llegados de la isla vecina. Todo cambió en 1880, cuando Ramón de Silva Ferro, teniente de navío residente en Londres, obtuvo permiso para crear aquí una industria de salazón de pescado. La factoría cerró cuatro años después, pero los trabajadores se quedaron y formaron la primera población estable de la isla.

Caleta de Sebo sigue viviendo de la pesca y del turismo, con sus casas blancas y bajas, sus barcas y la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, construida en 1945. La vida social gira en torno al puerto, los bares y la plaza, y las grandes fiestas de julio honran a la Virgen del Carmen, patrona de los marineros. Un complejo turístico proyectado en los años setenta nunca llegó a construirse, y el agua desalada solo llega por tubería desde Lanzarote desde 2001. Ese aislamiento explica su carácter tan bien conservado.

Qué ver

Qué ver en La Graciosa

La primera visita se hace a pie por Caleta de Sebo: el puerto, sus barcas, la playa del pueblo y la iglesia del Carmen se recorren en una hora, antes de sentarse en una terraza frente a los riscos de Famara. Desde allí, una pista de arena lleva hacia el suroeste hasta la Montaña Amarilla, cuyos estratos amarillos y ocres dominan la playa de La Cocina; calcula unos diez kilómetros ida y vuelta. Al noreste, el caserío de Pedro Barba, con sus casas blancas restauradas, acoge sobre todo a veraneantes.

La vuelta al norte se hace en bicicleta o en taxi 4x4: la pista llega a la playa de Las Conchas, frente al islote de Montaña Clara, y después a los arcos de lava del Caletón de los Arcos y a la pequeña playa de Lambra. Los ciclistas en forma pueden rodear la isla en un día, con mucha agua, porque no hay ningún comercio fuera del pueblo. Antes o después de cruzar, sube al Mirador del Río, diseñado por César Manrique en lo alto del Risco de Famara, desde donde se contempla toda La Graciosa.

Playas y naturaleza

Playas, mar y naturaleza

Las playas de La Graciosa están entre las más salvajes de Canarias. Al sur, la playa Francesa ofrece aguas turquesa y resguardadas, muy apreciadas por los catamaranes de excursión, mientras que La Cocina se esconde al pie de la Montaña Amarilla. Cerca del pueblo, la bahía de El Salado alberga la única zona de acampada autorizada, gestionada por el Estado y cerrada hasta nuevo aviso. Al noroeste, Las Conchas despliega una larga franja de arena dorada frente a Montaña Clara, pero sus olas y corrientes hacen peligroso el baño.

Alrededor de la isla, la reserva marina de La Graciosa e islotes del norte de Lanzarote, creada en 1995, abarca unas 70 000 hectáreas y suele presentarse como la mayor de Europa. Meros, rayas y bancos de peces prosperan en ella, lo que la convierte en un destino muy valorado para el buceo y el esnórquel. En tierra, el parque natural del archipiélago Chinijo, declarado en 1986, protege aves marinas como la pardela cenicienta y el halcón de Eleonor. Respeta las zonas balizadas donde anidan los chorlitejos y no salgas de las pistas.

Cómo llegar y moverse

Cómo llegar y moverse

Para llegar a La Graciosa, primero hay que volar al aeropuerto de Lanzarote (ACE), conectado con la Península, con las demás islas por Binter y con numerosas ciudades europeas. Después se va al puerto de Órzola, en el extremo norte, en coche de alquiler, traslado o con la línea de guagua 9 desde Arrecife. Dos navieras, Líneas Romero y Biosfera Express, hacen la travesía en unos 25 minutos, con numerosas salidas diarias. Horarios y tarifas cambian: compruébalos con los operadores antes de viajar.

Los ferris no admiten vehículos, así que deja el coche en los aparcamientos de Órzola. En la isla no hay carreteras asfaltadas ni transporte público, y solo unos pocos vehículos tienen autorización. Se circula a pie, en bicicleta, alquilada cerca del puerto por unos diez euros al día a título orientativo, o en taxi 4x4, que ofrece traslados a las playas y una vuelta por el norte de hora y media aproximadamente. Las pistas de arena son exigentes: una bicicleta de montaña o eléctrica facilita mucho el paseo.

Cuándo ir y presupuesto

Mejor época, presupuesto y formalidades

La Graciosa disfruta de un clima desértico suave todo el año: caen menos de 80 mm de lluvia anuales y las temperaturas van de unos 20 °C en invierno a casi 30 °C en verano. Los alisios soplan a menudo con fuerza, sobre todo en verano, y el mar se mantiene fresco, entre 18 y 23 °C según la estación. La primavera y el otoño ofrecen el mejor equilibrio, mientras que julio, agosto y Semana Santa atraen a muchos visitantes, así que reserva alojamiento, bicicletas y taxis 4x4 con antelación.

La moneda es el euro. Los ciudadanos de la Unión Europea, incluidos los franceses, viajan con un DNI o pasaporte en vigor; los de otras nacionalidades deben comprobar las normas de entrada en España. El pueblo tiene supermercados, farmacia, centro de salud y una oficina bancaria, pero lleva algo de efectivo para los pequeños comercios. A título orientativo, calcula unos 28 € el ferry de ida y vuelta, unos diez euros al día por una bicicleta y desde 55 € la noche por un apartamento. Lleva agua, gorra y crema solar.

Información práctica

Lo esencial

CapitalCaleta de Sebo (pueblo principal); capital de España: Madrid
SuperficieUnos 29 km² (8 km por 4 km)
IdiomaEspañol
MonedaEuro (EUR)
FormalidadesCiudadanos de la UE: DNI o pasaporte en vigor; otras nacionalidades, consultar las normas de entrada en España
AccesoVuelo a Lanzarote (ACE) y ferry Órzola – Caleta de Sebo (unos 25 min)
Mejor épocaTodo el año; ideal en primavera y otoño
Preguntas frecuentes

Te respondemos

¿Cómo llegar a La Graciosa desde Europa?

Vuela directo a Lanzarote y ve hasta el puerto de Órzola, a unos 45 minutos por carretera del aeropuerto. Desde allí, los ferris de Líneas Romero y Biosfera Express cruzan a Caleta de Sebo en unos 25 minutos.

¿Se puede visitar La Graciosa en un día?

Sí, muchos visitantes hacen la ida y vuelta desde Órzola en el día, con bicicleta o taxi 4x4 para llegar a las playas. También hay excursiones en catamarán que incluyen la travesía, el almuerzo y un baño en la playa Francesa. Aun así, dormir en la isla permite disfrutarla con calma cuando se van los excursionistas.

¿Se puede llevar el coche a La Graciosa?

No, los ferris no transportan vehículos y el tráfico se limita a algunos taxis 4x4 y vehículos autorizados. Deja el coche de alquiler en los aparcamientos de Órzola y muévete a pie o en bicicleta.

¿Cuáles son las mejores playas de La Graciosa?

La playa Francesa y La Cocina, en el sur, son las más resguardadas para bañarse. Las Conchas, en el noroeste, es espectacular pero a menudo peligrosa por las olas y las corrientes.

¿Cuándo es mejor ir a La Graciosa?

La isla se puede visitar todo el año gracias a su clima suave y seco. La primavera y el otoño son ideales, mientras que el verano y Semana Santa están muy concurridos y el viento puede soplar fuerte.

¿Hace falta pasaporte para ir a La Graciosa?

La Graciosa es España, así que a los ciudadanos de la UE les basta con un DNI o pasaporte en vigor, y el resto debe comprobar las normas para su nacionalidad. Las normas pueden cambiar, consulta las fuentes oficiales antes de viajar.

Islas cercanas: Lanzarote, Fuerteventura, Gran Canaria y Porto Santo.

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Foto : Alexander Klink, CC BY 4.0, Wikimedia Commons