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Museo instalado en la supuesta casa de Cristóbal Colón, dedicado al navegante, a su estancia en la isla y a los Descubrimientos.
Iglesia principal de la isla, en pleno casco histórico, dedicada a la patrona que se celebra cada final de verano en la gran fiesta del pueblo.
Cono volcánico de 283 metros donde una antigua cantera deja ver un espectacular muro de prismas basálticos parecidos a tubos de órgano.
Mirador sobre toda la bahía y Vila Baleira, junto a los molinos de viento que antaño molían el grano de la isla.
Declarada por la UNESCO en 2020, abarca más de 27 000 hectáreas de espacios terrestres y marinos protegidos y más de 2100 especies.
Web oficialvisitmadeira.com→Cada septiembre, tres días de fiesta recrean el desembarco de Colón, con réplica de carabela, mercado de época y espectáculos callejeros.
A finales de agosto, el arraial en honor de la patrona llena el centro de puestos de comida, músicos locales y una procesión.
Desde mediados del siglo XX, este puesto sirve cucuruchos de galleta rellenos de helado artesanal, una tradición con colas todo el verano.
Pan redondo y plano cocido sobre una piedra caliente, el caco, nacido en Porto Santo según la tradición y servido caliente con mantequilla de ajo.
Lapas a la plancha en su concha con mantequilla, ajo y limón, el entrante imprescindible en todo el archipiélago de Madeira.
Brochetas de ternera asadas a la leña y escarpiada, una torta local de harina de maíz cocida sobre piedra caliente.